Pedro Sojo
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¿Que morral debo comprar?


La elección del morral irá en función del tipo de actividad y el tiempo que permanezcas realizándola. La primera de las exigencias condicionará los detalles técnicos que deberá incorporar tu elemento de carga (cierres, compartimientos, correas, sistemas de transporte de accesorios), mientras el segundo determinará su tamaño, una cifra expresada habitualmente en litros, la cual ofrece una idea aproximada de su capacidad. Por lo que respecta a este último punto, lo más razonable es que un morral de fin de semana para una actividad como el excursionismo en media montaña, tenga un tamaño que oscile entre los 55 y los 75 litros. Capacidades inferiores estarán exclusivamente dirigidas a niños y personas de poca fortaleza física o baja estatura. Volúmenes superiores fomentarán que se puedan transportar muchas cosas innecesarias, lo cual redundará en desequilibrio y fatiga. La norma general debe ser hacer una previsión correcta del volumen y peso a transportar y, una vez estudiado lo que se va a meter en la mochila, escoger una con capacidad justa, o incluso más pequeña, para acostumbrarse a llevar sólo lo imprescindible, para evitar llevar una gran cantidad de ropa o aquellos accesorios que a la larga nunca se usan.

Tipos de espaldar

Según el concepto, los materiales y el fabricante, cada morral incorpora un tipo de espaldar. El más habitual en morrales de tamaño medio es el anatómico, preformado y canalizado en las zonas de más roce para facilitar la ventilación, a lo que también ayudarán los materiales reticulados que recubren el acolchado en las zonas de contacto con el cuerpo.

Otro de los más corrientes, sobre todo en morrales de gran capacidad, es el Air System, donde lo único que está en contacto con el cuerpo son las regiones escapulares y lumbares, quedando en la zona central de la espalda un gran canal por el cual circula el aire. La distancia entre tirantes y región lumbar que, por supuesto, deben ir correctamente acolchados, podrá ser fija o regulable. Cuando es fija los fabricantes ofrecen varias tallas para adecuarlas a la del individuo. Si es regulable (hoy en día la más popular), no se necesita talla pues con sólo deslizar unas correas por unas hebillas, o accionar sistemas automáticos, se consigue adaptar la separación de cintura y tirantes a los usuarios más dispares o a las actividades y cargas más variadas. Recordemos que la comodidad de un morral depende, en gran medida, de la correcta elección de la talla o tamaño. Hay, incluso, morrales para mujer, con distancia entre tirantes y región lumbar diferentes a las pensadas para el hombre. Además, los tirantes y el cinturón (pieza indispensable para repartir la carga entre las zonas más fuertes del cuerpo) son más curvos y el último dirigido hacia arriba, con la finalidad de alojar las principales curvas de la mujer.

Los bolsillos

Para actividades muy técnicas como escaladas, ascensiones o caminatas por terreno escarpado o caminos estrechos, unos bolsillos frontales o laterales que sobresalgan en exceso del morral podrán impedir que te muevas libremente. Pero, por el contrario, a un excursionista de fin de semana le resultarán de gran utilidad para transportar la linterna, el combustible y la botella de agua, sin contaminar -en caso de que se derramen- al resto del equipo. El bolsillo de la tapa es básico y de gran ayuda, pueden ser dos bolsillos laterales de tipo fuelle o "zoom", replegables en caso de que no hagan verdadera falta.

Tu morral debe tener

Correas de compresión laterales. Nunca están de más, sobre todo cuando lleves la mochila medio vacía y pretendas reducir volumen. No hay que olvidar usarlas en ningún caso... además, pueden ser un buen lugar para colocar la colchoneta, transportar un bastón, etc; compartimiento con cierre para el sleeping. Los morrales con división para el sleeping y acceso con cierre son increíblemente prácticos, pues nos permiten acceder al interior sin deshacer el equipaje; portapiolets y portacrampones. Por si te lo tomas en serio y sales al pico Bolívar o algún sitio nevado, no te sobrarán las correas que la mayoría de los morrales tienen; arnés o compresor de pecho. Hay morrales que incorporan una correa a la altura del pecho para evitar su balanceo, pero no te olvides de aflojarlo en subida, cuando vayas falto de oxígeno y fuerzas; correas de tensión para la parte superior. Regulan la mochila para que esté más cerca de tu cuello y no te desequilibre. Recuerda: por muy impermeable que sea el material en que esté fabricado un morral, es recomendable cubrirlo con una funda protectora en caso de lluvia (y tal vez clasificar el material de su interior en bolsas de plástico). Esto te ahorrará la desagradable sorpresa de constatar que, por las costuras, entra mucha agua.


 
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